ESTAMBUL, CRÓNICA LITERARIA DE UN VIAJE INICIÁTICO /3

DÍA  3                 

El día comenzaba en la PLAZA TAKSIM (en turco Taksim Meydanı) que se sitúa en la parte europea de Estambul, en el distrito del mismo nombre. En ella se encuentra el Centro Cultural Ataturk, el Hotel Mármara, una estación de metro y muchos lugares para comer ( aquí vimos el lugar donde cortaban el kebab más grande jamás visto).

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Taksim en idioma turco quiere decir “distribución”; esta plaza es denominada así por ser el punto en el que se centralizaba la distribución de agua en la ciudad de Estambul, desde que el Sultán Mahmud I lo estableciera en 1732.   La plaza Taksim suele ser punto de partida de muchas manifestaciones políticas de signo diferente, que frecuentemente han terminado de forma poco pacífica. Nosotros cuando estuvimos no vimos nada especialmente significativo, aunque era época de elecciones presidenciales, que ganaría Erdogan para convertirse en el primer presidente electo de la Turquía moderna.

La avenida de İSTIKLAL o avenida de la Independencia (en idioma turco, İstiklâl Caddesi) es una de las avenidas más famosas de Estambul, concurrida por casi 3 millones de personas en un día de fin de semana. Antiguamente era conocida como Grande Rue de Péra, como el barrio de Pera (Beyoğlu) donde vivían los comerciantes genoveses y venecianos en época bizantina. Se encuentra situada en el distrito histórico de Beyoğlu, y es una calle peatonal elegante de aproximadamente tres kilómetros de longitud, que aloja boutiques exquisitas, tiendas de música, librerías, galerías de arte, cines, teatros, bibliotecas, cafés, pubs, clubes de noche con música viva, pastelerías históricas, chocolaterías y restaurantes. La avenida, rodeada por la única arquitectura turca del siglo XIX, se extiende desde el barrio medieval genovés alrededor de la torre de Gálata hasta la plaza de Taksim.

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http://istiklal.caddesi.com/      (  recorrido  virtual    )

Comenzamos la bajada de la calle, haciendo una parada en la iglesia ortodoxa Agia Triada, en un callejón, que no pudimos visitar por dentro, auque sí cumplimos con algún ritual. Llegada la hora de comer, entramos en el “Balik bazari” y por la zona comimos en un restaurante ( sobre 27 euros ), luego visitamos  aún en Istiklal, la iglesia católica de San Antonio que fue construida en el año 1725 en el mismo sitio por los ciudadanos del Imperio Otomano, que eran sobre todo de origen francés e italiano. Es la iglesia que tiene la mayor comunidad católica de Estambul.

Y llegó la hora de dar el salto a Asia, de adentrarnos en un nuevo continente, de llegar a las lejanas tierras donde Marco Polo hizo sus negocios y nos aportó tanto. Y para semejante odisea, para tan espectacular cambio de continentes, de tierras, de mentalidades, etc… nada mejor que un breve viaje submarino:  ¡3 minutos en el MARMARAY!   Prodigio de ingeniería, es una obra faraónica que tomamos en Sirkeci y llegamos a Üsküdar.  Se compone de un túnel ferroviario submarino bajo el estrecho del Bósforo y la construcción comenzó en 2004, con una fecha objetivo de la apertura inicial de abril de 2009 aunque después de varios retrasos debido a hallazgos arqueológicos, la primera fase del proyecto se abrió el 29 de octubre de 2013.

 

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Foto típica fronteriza entre continentes. Salimos del tren submarino y tocamos tierra asiática, que nos recibe con una preciosa mezquita, mezquita de Üsküdar, luego fuimos paseando hacia el oeste, buscando la puesta de sol que teníamos todos clavada en nuestra retina.

Uskudar, gradas

Tras el paseíto, un reconfortante descanso en unas gradas  con cojines al borde del mar de Mármara, cerca de la torre de Maiden, teniendo enfrente toda la majestuosidad de la zona europea. Esta torre de 1200 m2, conocido por los turcos como “Kiz Kulesi” (la torre de la doncella) y llamado por los europeos La Torre de Leandro, se construyó encima de una zona rocosa en medio del mar, a unos 200 m de la orilla, justo enfrente del barrio de Salacak de Üsküdar.

Los dos nombres de la torre provienen de dos leyendas. Una de ellas se relaciona con un emperador bizantino que encerró a su hija en esta torre para protegerla de algún mal. Desgraciadamente, una serpiente que salió de una cesta de uvas que una bruja le había llevado a la torre le picó y la pobre princesa murió como habían presagiado los oráculos. A la torre por eso la llaman La Torre de La Virgen. El nombre de La Torre de Leandro no es nada más que una adaptación de una leyenda mítica que cuenta la relación entre el joven Leandro y Hero, sacerdotisa de la diosa Afrodita. Leandro cada noche atravesaba a nado el Bósforo guiado por el resplandor de la antorcha que encendía Hero, pero una noche de tormenta la tea se apagó y el joven murió ahogado. Cuando Hero supo la noticia se arrojó también a las aguas del estrecho.  Quisimos terminar este día santoral con una buena cena “asiática”, pero no conseguimos gran cosa. Eso sí, barata, barata:  ¡7 euros en total¡

 

AMANECER FRENTE AL MAR DE MÁRMARA

Sé que mi corazón alguna tarde

recordará estas aguas quietísimas

del Mar de Mármara y este liviano

encantamiento azul

del cielo que las sueña. Sé muy bien

que mi corazón alguna tarde,

en el jardín, quizá, ya del crepúsculo

buscará este frescor, estos reflejos

del lento amanecer que ven mis ojos.

El mar, el Mar de Mármara,

con buques para siempre varados

en sus aguas, con buques que renuncian

a cualquier travesía,

quietos también sobre las aguas quietas.

Los pájaros escriben con sus vuelos

en la celeste página de la mañana

el salmo que recito de verdad y belleza.

Esta visión, esta emoción

viaja ya por el tiempo hasta ese día,

para dejar temblando su milagro.

Entonces, me acordaré de hoy.                                                          

( J. Lupiáñez )

http://www.aristas.org/raices/leandro-y-hero-una-leyenda-de-amor-en-el-corazon-del-bosforo   ( leyenda )

https://www.youtube.com/watch?v=jNz7Td-HQzg     (  torre de Leandro )

 

DÍA 4

            Se iba acercando el temido final del viaje y este día decidimos salir de Estambul. El lugar elegido fue un ferry hasta llegar a las Islas Príncipe.  De nuevo Eminönü, las gaviotas, la estela del mar a popa… y llegamos Büyükada, la mayor de las islas.  Desembarcamos y empezamos a ver gente y más gente y una inmensa cola larguísima. Nos preguntamos a qué se debía y, lógicamente, era la cola para montarse en el célebre coche de caballos y hacer un recorrido por la isla. Alucinante la cantidad de carruajes que estaban aparcados en una zona y la gente esperando para montarse en uno de ellos.  Decidimos ganar tiempo y hacer nuestra visita por libre, es decir, a pie.

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Qué recuerdo de aquel paseo: calor, casas desvencijadas, calor, botellín de agua, cuestas, más calor, más agua, un perrito poco amistoso, sudor y más calor… El mar era por momentos color verde botella o celeste, los edificios se unían unos a otros en una larga avenida y el sonido típico era el de los cascos de los caballos golpeando el pavimento bajo un sol rojizo astillado, inclemente y vengativo. Menos mal que llegamos de nuevo al centro y allí estuvimos callejeando y viendo el colorido humano de aquella isla, plagada de turistas dignos de cualquier costa europea mediterránea. Barco de vuelta a Estambul y comida en un kebab colindante con el Bazar de las especias.

Y llegó la hora de la locura, la postergada visita al centro turístico de compras. El Gran Bazar de Estambul, también conocido como Bazar Cubierto (Kapali Çarsien turco), sitio obligado para quien viaje a esta turbadora ciudad cosmopolita, sorprendente y llena de referentes de la historia del comercio en la humanidad. Su estructura actual fue ordenada por el sultán Memet II, llamado El Conquistador, en el año 1464, después de la conquista otomana de Constantinopla, al pensar que generaría desarrollo a la ciudad impulsando el comercio. Inicialmente se le conoció como el Bazar de la Seda (Sandal Bedesteni) y poco a poco fue ampliando su oferta a una gran variedad de productos, a líneas como joyas en oro o plata, alfombras, artesanías, productos de cuero, objetos de cobre y metal, especias, delicias turcas, etc.

[[ Con la expansión del Imperio Otomano y con Constantinopla como nodo de comunicación de las culturas más destacadas hasta el siglo XIX, el Kapali Çarsi se convirtió en el principal centro de comercio de todo el Mediterráneo.

Ubicado en la parte europea de la ciudad de Estambul, y a su vez la parte antigua de la misma, el Gran Bazar cuenta con unas cuatro mil tiendas y puede recibir hasta cuatrocientos mil personas en un día en las temporadas de mayor número de visitantes a la ciudad, y en el bazar trabajan unas veinte mil personas o más. Este impresionante centro comercial tiene veintidós puertas de acceso, sesenta y cuatro calles y avenidas, y diez y seis patios.

El Kapali Çarsi fue destruido en diferentes momentos de la historia por incendios y terremotos, y sucesivamente reconstruido a partir de los planos originales, ocurriendo esto la última vez en el año del 1954, y sigue siendo uno de los centros de comercio más grandes del mundo. Ubicado entre las mezquitas de Nuruosmaniy y Beyazit II en la calle de Divanyolu,uno entra al Gran Bazar y siente como que lo atrae un imán hacia las tiendas cuyas exhibiciones valdría la pena estudiar en un ejercicio etnográfico por varias semanas o meses. No basta un día completo para observar el Gran Bazar detallando sus ofertas, estilo de venta y cultura de regateo. En una de sus puertas de entrada habilitadas, la puerta de Bayazit, que tiene grabado el monograma del Sultán Apdülmecid, seencuentra la siguiente inscripción:

“Dios quiere a aquel que hace negocios”.

Hasta el momento del terremoto de 1894, cuando debió ser reconstruido,  el modelo de ventas en el Kapali Çarsiera una estampa digna de las crónicas de Marco Polo: los mercaderes se sentaban en divanes de madera al frente de pequeños estantes en los cuales se colgaban algunas de las prendas más corrientes, porque las más preciadas estaban guardadas en la parte de atrás. El cliente se sentaba en un diván frente al mercader y mientras compartían un café o un té turco se efectuaba la transacción.

Después del terremoto se diseñaron y construyeron los locales comerciales independientes, parecidos a los de un centro comercial contemporáneo, aunque conservan tradiciones de tomarse un té turco con el cliente y el ejercicio del regateo que hace parte de la compra. La compra en el Gran Bazar es una conversación amplia y amena con el mercader. Es un ejercicio dialéctico entre el mercader y el cliente donde el vendedor pone un precio suficientemente alto para darle la posibilidad al comprador del regateo. Si no hay regateo, la venta pierde parte del encanto. El mercader pone el precio con la convicción de que el comprador le va a pedir descuento, y lo más sorprendente de este ejercicio interactivo es que si el cliente no pide rebaja el mercader se queda como decepcionado ]].

Nuestra pequeña odisea comercial la tuvimos en una tienda de ropa. Lo típico: nos reconocen como españoles, cuatro palabras para engatusarnos, mínimo interés por nuestra parte y ellos redoblan el esfuerzo. Nos hacen pasar al interior de su tienda y empieza el carrusel de precios:

50 liras por la camisa – nos dice sonriente.

Que no, que no, te doy 20 y me llevo dos   –  le respondo.

No es posible, no es posible. Mira es de marca….

Me marcho, o hago el ademán. Una contraoferta oigo a mis espaldas y tras unos minutos de discusión salimos de allí con 3 camisas por 70 liras.   En fin, la locura.

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Hora para la poesía, hora de leer uno de los mejores poemas que se han escrito sobre la ciudad, obra del poeta turco Orhan Veli Kanik:

Escucho Estambul con los ojos cerrados
Al principio corre una apacible brisa;
Y las hojas de los árboles,
se mueven suavemente;
lejos, muy lejos
Suenan los interminables campanilleos de los aguadores
Escucho Estambul con los ojos cerrados.

Escucho Estambul con los ojos cerrados;
De repente bandadas de pájaros vuelan,
en las alturas piando
Se están recogiendo las redes en el muelle
Tocan el agua los pies de una mujer
Escucho Estambul con los ojos cerrados.

Escucho Estambul con los ojos cerrados;
El gran Bazar está sereno y fresco
Hay bullicio en Mahmutpaşa
Patios poblados de palomas
Vientos de primavera traen olores de sudor;
Escucho Estambul con los ojos cerrados.

Escucho Estambul con los ojos cerrados;
Todavía con resaca por las bacanales del pasado
Un yalı con embarcadero vacio;
Relajado, después del zumbido de los vientos del sur
Escucho Estambul con los ojos cerrados.

Escucho Estambul con los ojos cerrados;
Una coqueta muchacha pasa por la acera;
Palabrotas, silbidos, canciones, piropos,
cae algo de su mano;
presiento que es una rosa;
Escucho Estambul con los ojos cerrados
 

Escucho Estambul con los ojos cerrados;
Un pájaro aletea alrededor de tu falda
¿No sé si tu frente esta caliente o no?,
¿o tus labios están húmedos?
Detrás de los pinos asoma la luna blanca,
puedo sentirlo en los latidos de tu corazón
Escucho Estambul.

( Traduccion: Serhan Kocaman / Victoria Gallardo )

https://www.youtube.com/watch?v=8C1UXSHwpdA

 

Salimos de aquí y tenemos al lado la mezquita de Nuruosmaniye, de nuevo al interior a disfrutar de sus polícromos azulejos, bóvedas, etc.   Salimos de ella y en un rato nos plantamos en Sirkeci gar, es decir, en la estación del Orient Express.  ¡Ay, Ágatha Christie!…    Y espectáculo fallido de derviches en la propia estación.

 

sirkeci-derviches

https://www.youtube.com/watch?v=W_Km4j36khA

Vuelta a Sultanahmed, vemos el Hipódromo (en turco: Sultanahmet Meydanı) que fue el centro deportivo y social de Constantinopla, capital del Imperio bizantino y que ctualmente es una plaza en la que sobreviven únicamente algunos fragmentos de la estructura original. Cenita en un rincón de la plaza, compartiendo mesa casi, con una pareja joven argentina, muy simpática, y vuelta al hotel a descansar de un ajetreado e intenso día.

 

DÍA 5

El museo judío de Estambul es una oportunidad única de acercarnos a ese pasado lejano cuando los sefarditas fueron expulsados de España por los RR. Católicos, y a eso dedicamos la mañana del último día.  El museo ocupa el espacio de la antigua sinagoga denominada Zülfaris o Kal Kadosh en el distrito de Karaköy, muy cerca del puente de Gálata. La zona de Gálata fue durante siglos uno de los barrios judíos de la ciudad y es el barrio donde mayor numero de sinagogas se conservan.

[[ La sinagoga tiene sus orígenes en 1671 aunque su actual configuración se cree que es de principios del siglo XIX. La desaparición de la población judía en el distrito hizo que la sinagoga fuese cerrada en el año 1985 y no sería hasta el año 1992, con motivo del quinto centenario de la llegada de los judíos a Turquía, cuando se plantea la idea de convertirla en un museo. Tras la donación económica realizada por varias familias judías, se inauguro en 2001 el museo con el fin de recordar esa larga historia de convivencia y amistad entre judíos y turcos.

El acceso a este museo, uno de los pocos museos judíos que se sitúan en un país de mayoría islámica, no es fácil ya que no esta señalizado adecuadamente y se accede a través de un callejón de nombre Perçemli sokak, muy cerca de la plaza de Karaköy. El centro cuenta con vigilancia policial propia, como consecuencia de los trágicos acontecimientos derivados de los atentados de Al Qaeda ocurridos en el año 2003 donde dos sinagogas fueron brutalmente atacadas. Una vez dentro uno puede disfrutar como la luz entrante por ventanales y rosetas iluminan suavemente el interior de la sinagoga creando una atmósfera muy cálida, todo ello se complementa con retazos de música sefardí, que nos acompañan a lo largo de nuestro recorrido.

La sinagoga cuenta con dos pisos y un sótano. En el piso principal se exhibe una interesante colección de piezas litúrgicas usadas durante siglos por los judíos turcos, además de fotografías y panales informativos que narran la historia y relaciones sociales de este pueblo. Los pisos superiores en las sinagogas turcas solían reservarse para la oración de las mujeres, pero en este caso, tras la secularización de la sinagoga, se ha convertido en un espacio expositivo mas del museo y una plataforma ideal para la admiración de la belleza del conjunto Finalmente se encuentra el sótano donde se guardan diferentes ajuares y trajes usados en las ceremonias y una información completa sobre las mismas ]].

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Sobre judaísmo en Estambul:

http://www.caminodelalengua.com/intranet/publicaciones/pub34.pdf   ( sobre el judaísmo en Estambul, pp. 103-130 )

http://www.ciudadaniaexterior.empleo.gob.es/es/pdf/cartas-de-espana/cde661.pdf

https://repositorio.uam.es/bitstream/handle/10486/12869/61797_9.pdf?sequence=1

http://www.iemed.org/observatori/arees-danalisi/arxius-adjunts/qm-17-es/qm17_eAlyon.pdf

http://www.dpz.es/turismo/monograficos/aragon-sefarad/VolumenI/VolI-25.pdf ( el ladino )

 

Cogemos el Tünel para ascender hasta el final de la calle Istiklal .  Tomamos un reconfortante té en uno de los callejones que rodean a esta gran avenida.  Llegamos a una plaza a los pies de la torre Gálata.  Comida en un restaurante

            Y llegada al Bazar de las Especias.  Compra masiva de algunas de ellas, envasadas al vacío, en una total borrachera de olores y colores. Anís, comino, clavo, nuez moscada, sal de limón, jengibre. Olor a incienso, cerezas mordidas o maderas, menta o bayas de enebro, azahares o melosas piñas…

 

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BAZAR ESPECIAS   (   Bazar egipcio  )

Desde el Bazar Egipcio

se expande por el aire una oleada

de esencias. El humo primitivo

de los hogares adormece a la tarde,

que huele a mar y a profecía.

Triunfa en el aire, loco por el perfume,

la oración desgarrada de las mezquitas,

la que gime o invoca

el nombre santo de Alah.

Miles de llamas diminutas oscilan

sobre las nucas tocadas de los fieles,

que juntan sus congojas bajo las cúpulas.

Todo me hiere: la tristeza, el perfume,

la adorable cascada de colores ardientes,

el mar, los rostros que me miran,

las palabras aisladas; todo me hiere

en esta hora inquieta de mi vida,

que salta de la nada al paraíso.

( José Lupiáñez )

 

Gran Bazar - Estambul

Gran Bazar, de nuevo, para que mamá haga un breve video.  Café turco, té con brownie y ayran en una cafetería del interior ( preciosa panorámica ). Salimos y llegamos a la mezquita de Beyazit – cerrada – y terminamos nuestra última tarde en Estambul paseando por Sultanahmet – las últimas fotos – y cenando en la calle Divan Yolu, en Semazen Büfe, rodeado de gatos ovillados a nuestros pies.

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Semazen bufe,  última cena

¡¡Y así terminamos nuestro mágico viaje… a la espera de una segunda visita!!

…Tan vívido es ahora el recuerdo que, a veces, me despierto temprano y me pongo a escribir con letra pequeña el ritmo de aquellos días. Ninguna cronología puede salvarme, el tiempo es caprichoso y algunas cosas de las que te conté pueden bailar y haber transcurrido de otra forma parecida. Sólo el reflejo de tu sonrisa cuando abres un ojo y veo que todavía estás oyéndome me parece eterno, intemporal, verdadero. Duérmete ya, acurrucada por el laberinto musical del muecín que suena a gloria en esta ciudad caleidoscópica y milenaria.  ¡Duerme ya! ¡Duerme!…

 

 

( P.D.:       Como verás, en las fotos sólo aparezco yo y no es que me guste chupar cámara – ¡que sí lo es! -, pero si miras a mi derecha o a mi izquierda en cualquier foto, verás a mamá y a la abuela que consiguieron tal grado de integración y fusión con las geometrías y arabescos del arte musulmán que sus imágenes se mimetizaron con los azulejos de las bóvedas o con el ambiente general de la ciudad, y por eso no aparecen sus fotos en esta crónica. Pero están ahí, ¡vaya que si están! )

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