FRANZ KAFKA EN ESTADO PURO

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Quien conserva la facultad de ver la belleza no envejece.

No puedo dormir. Sólo sueños, imposibilidad de dormir.

 

La literatura es siempre una expedición a la verdad.

 

Si se llega a un punto determinado, ya no hay regreso posible. Hay que alcanzar ese punto.

Simplemente, no sobrestimar lo que he escrito; de otro modo se me volvería inalcanzable lo que aún espero escribir.

 

El gesto de amargura del hombre es, con frecuencia, sólo el petrificado azoramiento de un niño.

En tu lucha contra el resto del mundo te aconsejo que te pongas del lado del resto del mundo.

 

La fortuna de comprender que el suelo sobre el que permaneces no puede ser más grande que los dos pies que lo cubren.

Yo soy la novela. Yo soy mis historias.

 

No desesperes, ni siquiera por el hecho de que no desesperas. Cuando todo parece terminado, surgen nuevas fuerzas. Esto significa que vives.

 

Un libro tiene que ser el hacha que rompa nuestra mar congelada.

 

Una de las formas de seducción del mal más efectivas es la incitación a la lucha.

 

Uno de los medios más efectivos que tiene el mal es invitar a la lucha.

 

Afortunadamente la incongruencia del mundo es de índole cuantitativa.

 

A partir de cierto punto no hay retorno. Ese es el punto que hay que alcanzar.

 

No dejes que el mal te confunda y creas que puedes tener secretos para él.

 

Todo el conocimiento, la totalidad de preguntas y respuestas se encuentran en el perro.

 

El miedo ante la unión, ante el fluir hacia la otra parte. Entonces ya no estoy nunca más solo.

 

El hueco que la obra genial ha producido a nuestro alrededor es un buen lugar para encender nuestra pequeña luz. De allí la inspiración que irradian los genios, la inspiración universal que no sólo nos impulsa a la imitación.

 

Las religiones se pierden como los hombres.

 

Como un camino en otoño: tan pronto como se barre, vuelve a cubrirse de hojas secas.

 

Una fe como una guillotina, tan pesada, tan ligera.

 

La verdad es indivisible, es decir no puede reconocerse a sí misma; quien quiera reconocerla, debe ser mentira.

 

El verdadero enemigo te transmite un valor sin límites.

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