¡PABLO, SIEMPRE PABLO!

Pablo Jauralde

.

Pablo, siempre Pablo J. Parece que termina su periplo nacional y emigra “a lejas tierras, justo cuando, a mediados de marzo, se cumpla el plazo, el ciclo y la misión”. Sabes Pablo que siempre estuve y estaré ahí, admirando tus dudas y tu brillante prosapia, tu corazón anhelante y el cariño al maestro que siempre fuiste desde aquellos días granadinos, llenos de bibliografía y fotos, de sonetos y matrículas…  ¡Desde el Sur, buen viaje! y aquí recojo algo de lo escrito últimamente por ti. Gracias.

.

No me ha llegado la felicitación de Navidad

La felicitación de navidad

no me ha llegado; ¿se traspapeló?

La mía terminaba como siempre,

con un abrazo y un cordial saludo,

en donde era imposible adivinar

los largos besos que iban descendiendo

hacia el sexo, camino de la seda,

mientras tu mano recogía el mío.

No sé por tanto si me habrás pedido

que vuelva a recorrer la piel del vientre

y que sin prisa me detenga luego

hasta sentir que la humedad rezuma

y emprender en un solo cuerpo el viaje

que tantas veces hemos hecho juntos.

.

Vivimos condenados a vivir

con tanta intensidad  ya todo pasa

que desordena lo que soy   y siento

y entonces nada vale lo que digo

y entonces nada vale lo que pienso

belleza que desborda al animal

le provoca ansiedad  placer  descenso

esconde las palabras que lo explican

y le arrastra al volcán de los secretos

ascua viva  que se consume   y fragua

mientras intenta voces   sufre el fuego

vivimos condenados   a vivir

volcanes solitarios   y secretos

que sin razón así   se encadenaron

a quemar  en silencio  los silencios.

.

Barrunto que no vamos de parranda

barrunto que no vamos de parranda

y nadie tras la noche   nos espera

qué pena el desperdicio  de tus muslos

aquella tarde azul de primavera

todo eran pétalos de lumbre rosa

con los picos  nevados en caderas

las piernas que al abrirse   reclamaban

el desorden   mordido  de la seda

y cuánta pena que al cerrar los ojos

la fuga de botones en la lengua

cesaran de ser blandos cuando lejos

cesaran de de ser duros cuando cerca

nadie supo más que los cuerpos saben

cuando a solo ser cuerpo  al fin   se entregan

 

.

Como un lagarto al sol, entre gaviotas.

Los raperos, en tanto, hacen gimnasia.

Una china mayor que da masajes.

Se despereza el sol sobre la playa.

De vez en cuando algún turista viene

escondido detrás de muchas gafas.

Sin darnos cuenta descendemos más,

hasta no ser apenas casi nada.

Un lugar donde el mar busca su música,

los azules en paz de la mañana,

el fruncido del viento en la gaviota,

el tiempo de los sueños, que remansa….

Así ha de ser el viaje que nos resta,

un modo de descenso hacia la nada.

.

Anuncios